Los “guerreros del teclado”: ¿Los verdaderos creadores del karate actual?
Entre los artistas marciales, especialmente karatekas, parece haber un desprecio particular hacia los llamados “guerreros de escritorio” o “del teclado” como se dice hoy en día.
Es decir, a aquellos que se creen “expertos” en combate, pero sólo son de escritorio porque nunca han participado en combates reales.
Gichin Funakoshi los llamaba “kuchi bushi”, o “guerreros de la boca”.
Irónicamente, nunca mencionan que los creadores del karate moderno fueron... ¡guerreros de escritorio!
Repasemos un poco de historia:
Tras más de un siglo de guerras civiles, en 1603, el Japón feudal alcanzó la paz unificado por el “Shogun” (algo así como “caudillo”) Ieyasu Tokugawa, quien gobernó a nombre del emperador. A esto se le llamó la Era Tokugawa, y duró hasta 1868.
Obviamente, al acabar las constantes guerras, surgió la pregunta, ¿qué hacer los miles de guerreros samurái que toda su vida se habían dedicado a pelear?
Simple: les mantuvieron su estatus militar y social, pero les otorgaron puestos burocráticos.
Claro, estos samuráis se consideraban a sí mismos guerreros reales, porque entrenaban y creían mantener sus habilidades bélicas vigentes (especialmente el uso de la katana o espada japonesa).
Pero en la práctica ya nunca más guerrearon y perdieron sus capacidades a tal punto, que ya en el siglo 19 se cuenta que incluso salían huyendo en las primeras escaramuzas contra militares europeos y americanos.
Esencialmente, se convirtieron en “guerreros de escritorio”.
En ese tiempo, Okinawa (la cuna del karate), aun no formaba parte oficialmente de Japón, sino que era un reino independiente llamado Ryukyu, aunque estaba sujeto al control del clan Satsuma de Japón. No tuvo exactamente una clase samurái como tal, pero sí un equivalente similar llamada “pechin”.
E igual que a los samuráis, la paz los volvió “pechins de escritorio”.
La inmensa mayoría de los fundadores del karate actual pertenecían o descendían de esa casta o similares, entre ellos Tode Sakugawa, Bushi Matsumura, Anko Itosu, Anko Asato, Gichin Funakoshi, Kenwa Mabuni, etc.
Todos ellos fueron, en el sentido estricto, auténticos “guerreros de escritorio” (o “del teclado” como serían llamados hoy).
Curioso que los karatekas “expertos” de hoy desprecian a los “guerreros de escritorio”, sin notar que entrenan un arte creado... ¡precisamente por ellos!
Así que la próxima vez que alguien se burle de un “guerrero del teclado”, recuerda: sin ellos, el karate moderno simplemente no existiría. Quizá sea hora de admitir que el teclado y el tatami siempre han estado más cerca de lo que queremos admitir.
Al final, el karate no nació en los campos de batalla sino en las oficinas burocráticas. Y nadie ha podido decir que le faltó filo. 🙇♂️
(10 de octubre de 2026)
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