Los "policías marciales"
Un maestro japonés de karate solía contar una anécdota de sus primeros años enseñando en Estados Unidos, allá por los 1960s: —Yo no hablaba nada de inglés —recordaba—. Mis alumnos me hacían muchas preguntas que no sabía cómo responder. Así que le pregunté a alguien cómo se decía “Cállate y entrena”. Me dijeron: “Shut up and train!” Y eso repetí en todas mis clases. Esta anécdota captura a la perfección la mentalidad jerárquica que domina muchas artes marciales asiáticas: preguntar es desafiar, cuestionar es faltar al respeto, dudar es casi un pecado. Con el tiempo, la frase “Cállate y entrena” fue reemplazada con opciones más elegantes, pero no menos autoritarias: “A su debido tiempo, entenderás”. “Todo llega con el entrenamiento”. “Si te lo explico ahora, no lo comprenderás”. “Te falta más fogueo para entenderlo”. Distintas frases, misma intención: silenciar. Los artistas marciales valoramos la tradición, la estética y la filosofía que acompañan a ...









