¿Debería exigirse a los instructores de artes marciales mantener cierto peso para conservar su rango?
¿Debería exigirse a los instructores de artes marciales mantener cierto peso para conservar su rango? Con los años todos cambiamos. Subir unos kilos es normal, incluso entre los maestros tradicionales. Pero las fotos de los antiguos maestros fundadores del karate cuentan otra historia: salvo contadas excepciones, casi todos conservaron un peso razonable hasta bien entrada la vejez. En Occidente, en cambio, no es raro ver instructores con 10, 20 o 30 kilos de más, sin que parezca importarles. Hasta existe un chiste popular en inglés: el famoso “Karate Belly”, la barriga del karate. Una panza no convierte a nadie en mal instructor. Pero plantea una pregunta incómoda: ¿cómo puede alguien ser ejemplo de los beneficios físicos de las artes marciales si su propio cuerpo los contradice? La obesidad es una enfermedad crónica reconocida por la Organización Mundial de Salud (OMS). Como tal, se atiende: ni se presume con orgullo ni se usa como excusa. Sí, a veces influyen la gené...






