Las fantasías marciales
Las artes marciales están llenas de fantasías… y no pasa nada por admitirlo Historias épicas, hazañas imposibles, maestros casi divinos. Suena bonito… pero la mayoría son eso: cuentos. Tomemos algunos ejemplos clásicos: Se cuenta que el monje indio Bodhidharma, quien introdujo el budismo en China, enseño a los indefensos monjes del monasterio Shaolin a pelear, creando así el kung fu, la madre de todas las artes marciales asiáticas. La realidad: Bodhidharma sí introdujo el budismo en China, pero nunca creó el kung fu. Se dice que el coreano Hwang Kee viajó por China y vivió aventuras dignas de una novela, y que al volver a Corea fundó el Tang Soo Do, precursor del Taekwondo, gracias a los secretos marciales que aprendió allí. La realidad: el Taekwondo proviene directamente del karate japonés, y parece que Hwang Kee aprendió algo de artes marciales chinas, pero no es seguro. Lo que sabía de karate lo aprendió no en un dojo, sino leyendo libros que encontró en Manchuria. O la famosa...









