¿La obsesión con la maestría está matando la funcionalidad de las artes marciales?
Y era natural: La cultura asiática, obsesionada con la maestría y la perfección, les impedía hablar otro idioma si no era de manera perfecta, por temor al ridículo.
Al final, cayeron en un círculo vicioso: al no arriesgarse a cometer errores, no practicaban ni mejoraban. Su inglés era "perfecto" en el papel, pero inútil en la vida real.
En cambio, los alumnos hispanoamericanos eran el polo opuesto. Sus exámenes no eran tan perfectos, y su pronunciación, atroz.
Pero...¡hablaban hasta por los codos!
Se equivocaban, sufrían burlas, se reían de sí mismos y corregían el rumbo.
Su inglés era imperfecto, pero absolutamente funcional para desenvolverse en la vida diaria.
Maestría vs. funcionalidad.
Esta anécdota nos resonó al leer a tantos senseis de artes marciales criticar la idea que expusimos hace poco, de enseñar dos o tres técnicas simples, directas y 100% funcionales a un principiante desde su primer día en que pisa el dojo.
La mayoría tropieza con la misma dogma que les enseñaron sus maestros asiáticos: confunden "funcionalidad" con "maestría".
Pero el ser competente no implica necesariamente alcanzar un nivel de maestro.
Por ejemplo, casi todos alguna vez aprendemos a escribir, o a conducir un auto, o a tocar un instrumento.
¿Significa esto que debamos escribir para ganar un Nobel de Literatura? ¿O que debemos conducir al nivel de un piloto de Fórmula 1? ¿O que debemos aprender a tocar la guitarra para llegar a dar conciertos?
Solo el 0,0001% de quienes aprenden a escribir o a manejar alcanzará el nivel de un Gabriel García Márquez o de un Ayrton Senna, o de un músico famoso.
¿Y?
La maestría es deseable, sí, pero no el objetivo primordial. El objetivo primordial es la funcionalidad.
Aprendemos a escribir no para ganar un Nobel, sino para redactar cartas, mensajes, reportes, chatear con familia y amigos.
Aprendemos a conducir un auto para ir al trabajo, o al súper, o de paseo.
Aprendemos a tocar un instrumento para amenizar una reunión entre amigos.
En las artes marciales ocurre algo muy similar.
Dominar tres o cuatro principios funcionales desde el primer día no exige excelencia inmediata. Claro, el perfeccionarlos llevará toda la vida, y es lo deseable, pero esto no debe limitar su funcionalidad desde el inicio.
El problema es que muchos instructores actuales replican como papagayos la obsesión asiática por "o perfección, o nada".
Si esperas alcanzar la perfección para hacer algo, jamás harás nada: la perfección es imposible de lograr para seres imperfectos, como somos todos los humanos.
Como dice una famosa frase atribuida a Leonardo Da Vinci: "Lo perfecto es enemigo de lo bueno".
Nosotros preferimos 100% la funcionalidad práctica por sobre una perfección imaginaria que tal vez nunca llegue, y si llega, sólo nos sirva cuando mucho para arrancar aplausos en exhibiciones.
🙇♂️
(2 de septiembre de 2026)
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