Nunca discutas sobre política, ni religión ni futbol... ¿ni artes marciales?

Dice una frase popular: "Nunca discutas sobre política, ni religión, ni futbol".

La frase tiene sus motivos: estos son temas candentes que muchos toman de manera personal, y pueden causar hasta guerras mundiales.

Pero hoy en día, ¿habría que agregarle también: "...ni artes marciales"?

Nos parece curioso que muchos practicantes de artes marciales también toman muy a pecho la disciplina que practican, hasta el punto de ver como afrenta personal cualquier crítica a ella.

¿No se supone que las artes marciales son HERRAMIENTAS?

Y como tales, ¿no deberíamos ser altamente CRÍTICOS de ellas, no para destruirlas, sino para MEJORARLAS?

Nada es perfecto, ni siquiera las artes marciales. Sus maestros fundadores, a pesar de lo increíbles y admirables que eran, fueron seres humanos, y por lo tanto, imperfectos.

Más aún, las artes marciales o estilos que esos maestros crearon fueron diseñadas para ELLOS MISMOS. Cada estilo o arte es la interpretación PERSONAL de sus fundadores, no la verdad absoluta. La prueba está en los propios fundadores adaptaban sus artes a las capacidades y físicos de cada alumno, e incluso los alentaban a aprender de otros maestros.

Y estaban constantemente modificando y actualizando sus técnicas, nunca se fosilizaron.

Pero hoy en día los practicantes de artes marciales se ofenden inmediatamente cuando alguien osa dirigir hasta la menor crítica contra sus artes. Tienen la piel demasiado finita para ser supuestamente estudiosos de la violencia. Para ellos, la críticas a su arte son "tabú".

Hasta cierto punto es comprensible: muchas personas se identifican tanto con sus artes marciales, que las incorporan a sus personalidades. Dejan de ser "Pepito el del barrio" o "el primo Juanito" y se convierten en "Sensei Pepe" o en "Juan Shihan". Y hasta en sus fotos de perfiles de redes sociales se muestran orgullosos con sus uniformes o ejecutando una técnica marcial.

Perfecto. Cada quien puede hacer lo que guste.

Pero nos parece un ejemplo de cómo algunas personas toman las artes marciales tan en serio, que cualquier crítica la perciban como un ataque a sus personalidades, cuando no debería ser así.

Para analizar algo, hay que encontrarle fallos. Y para encontrar esos fallos, hay que ser muy críticos, aunque nos duela. No porque queremos "destruir" un arte marcial, sino precisamente porque tratamos de mejorarlos. Para lograrlo se necesita adoptar una perspectiva lo más objetiva posible, desapasionada. 

Pero si consideras a tu arte marcial parte de tu persona, como tu religión, tu equipo favorito o tu ideología política, entonces nunca tendrás esa objetividad y tu arte corre el riesgo de fosilizarse

Las artes marciales no se crearon para ser costumbres. Se crearon para adaptarse. Cuando dejan de recibir correcciones, ya no estás entrenando tu arte: estás archivándolo.

Los fundadores de las artes marciales no buscaban crear templos de cristal para adorar sus técnicas, sino forjas para moldear practicantes capaces, a golpes y disciplina. Cuestionar tu arte no es una traición a tu escuela, es el mayor tributo que puedes rendirle a su fundador. 

Si nunca golpeas el acero contra el yunque, jamás lo convertirás en espada. 🙇‍♂️

(7 de agosto de 2026)

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