Dos certificados, dos opciones: Uno por dinero, otro por mérito
Si algunas federaciones o asociaciones de artes marciales imponen costos excesivos para los exámenes de cinturón negro, surge una pregunta legítima:
¿por qué los propios senseis no pueden ofrecer certificados alternativos, más accesibles, avalados por ellos mismos o por su dojo?
¿Qué lo impide realmente?
Hay federaciones que cobran cuotas razonables, por supuesto.
Pero aquí hablamos de los casos en los que los costos son estratosféricos, al punto de excluir a alumnos con gran capacidad técnica pero con recursos económicos limitados.
No se propone eliminar los certificados federativos: si alguien quiere y puede pagarlos, excelente.
Pero debería existir otra opción para quienes no pueden hacerlo.
Y no, esto no significa que deban ser necesariamente gratis, sabemos que hay costos: el precio del certificado, los costos administrativos, incluso el precio del cinturón o el tiempo invertido por el sensei en el examen. Perfecto. Es lo justo.
Pero no a precios de oro.
Tampoco estamos hablando de “regalar” cinturones. El examen debe ser igual de riguroso para todos.
Algunos argumentan que un sensei no puede otorgar grados porque "esa es responsabilidad de la federación”.
Pero si la federación reconoce a un instructor como sensei, ¿por qué ese mismo sensei no podría otorgar un rango a sus propios alumnos, a quienes conoce mejor que cualquier examinador externo?
¿O acaso la federación no confía en los senseis que ella misma certificó?
Si no confía, ¿para qué les otorgó el rango?
Otros dicen que un certificado firmado en Okinawa, Japón o Corea es válido en todo el mundo.
Correcto. Pero ¿cuántos alumnos necesitarán realmente esa validez internacional?
En América Latina y EE.UU., probablemente entre el 1 % y el 5 %. El 95 % restante nunca usará ese aval internacional.
Entonces, ¿vale la pena pagar miles de pesos o cientos/miles de dólares por algo que jamás necesitarán?
Como dijo un sensei 9º dan de judo:
“¡Es sólo un tiradero de dinero!”
Otros dirán: “Es que se necesita un certificado federativo para abrir un dojo”
¿De verdad?
¿Cuántos alumnos abrirán un dojo?
Probablemente menos del 1 %.
Y si lo hacen, ¿realmente necesitan un certificado internacional y costoso?
Creemos que basta con la aprobación de su propio sensei.
Y, siendo honestos, en muchos países cualquiera puede abrir un negocio si quiere. Es un país libre.
Creemos que debe haber dos caminos, no uno: Si alguien desea un certificado internacional, con sellos y firmas en japonés o coreano, perfecto. Debe mantenerse esa opción.
Pero no debería ser la única. De otra manera, parece que las federaciones están mafiosamente extorsionando a sus miembros.
También debe existir la opción accesible, honesta y rigurosa, avalada por el sensei local o su dojo.
Esto es posible de hacer, porque ya lo hemos visto. Conocimos maestros de altísimo nivel —9º y 10º dan, formados directamente en Japón— que cobran precios razonables o incluso no cobran por los exámenes.
No es fantasía. Es una realidad.
El cinturón negro debe ganarse por mérito, no por dinero.
El rango debe reflejar esfuerzo, habilidad, disciplina y dedicación, no la capacidad de pago.
Las artes marciales pierden su esencia cuando el cinturón se convierte en un lujo económico en lugar de un reconocimiento al mérito.
🙇♂️
(3 de junio de 2026)
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